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sábado, 31 de marzo de 2012

Viejos Fantasmas


Nostalgia… 
Hoy se ha apoderado de mí, así, despacito, sin llamar a la puerta y sin pedir permiso. 
Se coló por mi ventana, me vio dormida y se metió sigilosamente bajo mis sábanas. 
Desperté en el momento preciso en el que se acomodaba a mi lado, a menos de 2 milímetros de mi conciencia. Me hizo un ademán de silencio y pensé que tal vez podría ayudarme a encontrar la mitad de mis miedos… así que esperé con lágrimas en las entrañas y finalmente se apoderó por completo de mí. En cuestión de pocos segundos me encontré vagando por oscuros callejones de recuerdos por donde nadie con dos dedos de frente osaría tan sólo a poner un pie.



Me sentía sumergida en un agujero negro con ascensor hacia el infierno, pero nunca el infierno había resultado tan tentador.

De repente aparecieron miles de sentimientos eyaculados sobre falsas expectativas e inconscientemente me dejé llevar por ellos en silencio, escuchando miles de voces que hacían eco al unísono en el interior de mi cabeza, no me decían nada pero en cierta manera me advertían que la boca del lobo estaba muy cerca.
Mis intenciones, observando desde la cautela pudieron ver como mi inocencia era hecha pedazos por el cascabel de la curiosidad. Aparecieron ante mí, viejas miradas vidriosas, alientos mentirosos impregnados por el olor al que huelen los excesos, todo ello mezclado con cierto aire etílico. Ante ello apareció una conocida boca áspera y sin fuego que me decía: " Vete preparando, porque tengo sed. "

Siento como unas manos gélidas se abalanzan sobre mí, me agarran tan fuerte que me siento inmóvil, totalmente vulnerable y sin ningún tipo de voluntad.
En ese instante un escalofrío involuntario recorrió todo mi ser y no pude evitar que la bilis subiera a mi garganta.


Sentía como si alguien estuviera jugando a las máquinas tragaperras con mi cerebro, hurgando entre mis heridas y ahogando entre sus dedos lamentos del pasado que hacían que me sintiera sumergiéndome desnuda en un mar de lágrimas y recuerdos viudos de caricias, preñados de silencios por todas las cajas de Pandora que una vez se abrieron, y sabiendo que las pesadillas son mucho más crueles cuando son en vida. Sintiéndome como si me hubiera jugado todo a una sola carta y hubiera perdido cuando aún ni siquiera había comenzado la partida.
En ese instante, aprovecho un segundo de tregua y escapo como puedo de este centrifugado de recuerdos, mientras lo hago, una extraña voz me grita: " Nos vemos en las trincheras ", mientras desapareces, la hiel de mi interior muere con tu pensamiento y entonces me despierto, con ojeras de dos noches seguidas y con ganas de arrancar las estrellas y devolverlas al cielo hechas jirones, sin nadie al lado que me dijera cuantos dolores de cabeza necesito aún para olvidarme de aquella violación.
Me siento herida, pero no de muerte. ¿Loca? ¿Insana? ¿Perturbada? Tal vez si, pero no más que el resto, no más que tú y dándome cuenta que la locura es necesaria para sobrevivir en un mundo como este.

P.D. Hay pocos momentos... pero cuando los hay tus alas negras vuelan hacia mí. 

Esta obra está protegida por las leyes de copyright y tratados internacionales

La Mujer del Abrigo Rojo


Se acaba de despertar, aún tiene los ojos ciegos por la luz mientras piensa: “No hay razón alguna para preocuparse. Hoy va a ser un día estupendo, lo intuyo… “
Aún tiene que ducharse, vestirse, desayunar, y salir a la calle. 
El calentador no quiere funcionar bien, siente como los vaqueros están congelados, y la leche tiene un extraño sabor agrio hoy. Pero bueno, no pasa nada, porque Eva está segura de que hoy será un gran día.Se enfunda en su abrigo rojo y nada más salir por la puerta, comprueba que en la escalera se escucha una de las tradicionales peleas de los vecinos, de pronto se oye un estruendoso portazo y al instante una mujer llora. “Demasiada conmoción para estas tempranas horas, pero no importa, hoy es un día radiante.”
El maltratador del tercer piso también debe haberse dado cuenta, aún no se le ha escuchado dar gritos a su hijo. Eva se dijo… “¿Ves? ¡Todo perfecto!”


Baja las escaleras de dos en dos. Posa su pie en la calle y comprueba que la aurora aún va vestida con su traje de noche, en la esquina observa la retirada de las señoritas del placer, ya les toca encaminarse hacia sus lechos, con los andares bien abiertos y observando satisfechas sus colmados monederos.
¡Hola Eva! ¿Mejor de tu resfriado?
Si, si gracias Déborah, mucho mejor ya
Bueno Eva, te tengo que dejar, ¡Que tengas un buen día!
Sigue caminado mientras se auto contesta para sus adentros“¡Por supuesto! Hoy va a ser un día grande”
Acelera el paso, no quiere llegar tarde al trabajo. Mientras atraviesa la vieja plaza para atajar, se encuentra a dos ancianas, una de ellas arrastra un bastón casi tanto como lo hace con sus propios pies ya sin apenas fuerza, la otra, es seguida por un esquelético perro con problemas de visión mientras tose amargamente sobre un maltrecho pañuelo de papel. 
Eva las observa y se dice para si… “Es evidente que la vida no es infinita y que estas ancianas lo pueden palpar día tras día, ya han vivido muchos años, y la columna vertebral no permite demasiada dignidad pasado cierto tiempo.”
La segunda anciana tira al suelo el sucio y aprovechado pañuelo y a lentos pasos siguen caminando hasta desaparecer por completo de la perspectiva de Eva, que se estaba dando cuenta que ese día el cielo estaba poniendose de un azul precioso, timidamente bañado por tenues tonos solares que dejaban intuir que en breve quedaría como resultado un atractivo día.

Llega a la estación, piensa que a pesar de ser el idílico lugar de los desencuentros, ese día se respiraba otro ambiente, que el lugar poseía hoy un color distinto, más vivo, menos gris. Se notaba que la gente no iba con las malas caras de costumbre, no había codazos, empujones ni caras ojerosas y del mal humor tan habituales a esas tempranas horas. Todo lo contrario, todos los rostros que observaba eran frescos y agradables. Eva se sentó, y comprobó que en frente suyo se sentaba una típica pareja. Una pareja que desprendía pasión, amor, ilusión y que demostraba un enamoramiento y una admiración ciega del uno por el otro. El se lo demostraba a ella observando babeante los glúteos ajenos, que subían y bajaban de los trenes, sumergiéndose en los escotados vestidos de las jóvenes azafatas. En ese momento, Eva escucha como la mujer le recrimina a su pareja
Cariño deja ya de babear por cualquier nalga que se mueva…

En ese momento Eva comprueba que ha llegado a su parada, se baja, y mientras camina observa que el rostro colorado del hombre da señales de estar reprendiendo con enfado y cierto desdén a la mujer. Eva murmulla a la par que se aleja “Hasta luego pareja!”
En su empresa se trabaja bien, 8 horas diarias, turno seguido, atender llamadas de clientes, comprobar facturas, terminar presupuestos, confirmar reservas… 
En la oficina contigua escucha voces e insultos del director mientras llama entrar a su despacho a una tal Isabel… Eva nota como la chica nueva está inquieta y piensa… “Está asustada la pobre, aún no está acostumbrada a las peticiones y enfados de los directores… pero pronto se habituará y cada día le resultará más fácil postrar sus rodillas en el frío mármol y agachar la cabeza mientras un superior se desahoga con ella…”

La jornada laboral pasa lenta, demasiado lenta para un día tan grande como el de hoy, y Eva continua con sus quehaceres, archivando pilas de papeles y sin parar de atender el ya humeante teléfono. De pronto mira el reloj, “¡Las 3 de la tarde!”. Apaga el ordenador, y se dirige de nuevo hacía la estación. Una vez allí, busca con la mirada a la pareja de enamorados, pero no la ve por ninguna parte, así que imagina que él le está comprando un precioso regalo lleno de arrepentimiento mientras ella quizás le esté esperando con ansias dentro de la cama de su mejor amigo.
Cruza de nuevo la ya tan familiar plaza, las dos ancianas y el chucho también se han esfumado, puede que el perro haya acabado con la vida de la anciana siendo conocedor que no le quedaba ni un invierno más. Aunque también puede ser que aquel boleto de lotería premiado del suelo en realidad no estuviera tan perdido…

Vuelve la esquina de camino a casa, y comprueba como Déborah acaba de subir a una cochambrosa furgoneta. Abre la puerta del portal y mientras sube al ascensor siente en su boca un conocido sabor a impaciencia. Cuando su frágil dedo se posa en el circular botón escucha los gritos del niño del tercero“Es Lunes, ¡Demasiado ha tardado esta escena!”Según va subiendo plantas siente discutir a la vecina. Una luz verde, le indica que ha llegado a su piso, abre la puerta, se despoja del bolso, los zapatos, y se quita su abrigo rojo. Enciende el contestador. “Nada, que maravilla…”
Entra al cuarto de baño, deja correr el grifo comprobando que el calentador funciona de nuevo. Mientras se desnuda piensa que hay que comprar jeringuillas nuevas. Empieza a sentir como por fin el agua caliente comienza a regar su cuerpo desnudo, se enjabona, “Mmm… que bien huele el nuevo gel”.
Se seca con su sedosa toalla roja, le gusta sentir el roce suave por su impoluta piel, se sienta en el borde de la cama, desnuda… Se prepara un chute y piensa… “¿Ves? Un día perfecto!”



Queda tanto por decir... que enmudezco. 

Esta obra está protegida por las leyes de copyright y tratados internacionales