Nostalgia…
Hoy se ha apoderado de mí, así, despacito, sin llamar a la puerta y sin pedir
permiso.
Se coló por mi ventana, me vio dormida y se metió sigilosamente bajo mis
sábanas.
Desperté en el momento preciso en el que se acomodaba a mi lado, a menos de 2
milímetros de mi conciencia. Me hizo un ademán de silencio y pensé que tal vez
podría ayudarme a encontrar la mitad de mis miedos… así que esperé con lágrimas
en las entrañas y finalmente se apoderó por completo de mí. En cuestión de
pocos segundos me encontré vagando por oscuros callejones de recuerdos por
donde nadie con dos dedos de frente osaría tan sólo a poner un pie.
Me
sentía sumergida en un agujero negro con ascensor hacia el infierno, pero nunca
el infierno había resultado tan tentador.
De
repente aparecieron miles de sentimientos eyaculados sobre falsas expectativas
e inconscientemente me dejé llevar por ellos en silencio, escuchando miles de
voces que hacían eco al unísono en el interior de mi cabeza, no me decían nada
pero en cierta manera me advertían que la boca del lobo estaba muy cerca.
Mis intenciones, observando desde la cautela
pudieron ver como mi inocencia era hecha pedazos por el cascabel de la
curiosidad. Aparecieron ante mí, viejas miradas vidriosas, alientos mentirosos
impregnados por el olor al que huelen los excesos, todo ello mezclado con
cierto aire etílico. Ante ello apareció una conocida boca áspera y sin fuego
que me decía: " Vete preparando, porque tengo sed. "
Siento como unas manos gélidas se abalanzan sobre mí, me agarran tan fuerte que
me siento inmóvil, totalmente vulnerable y sin ningún tipo de voluntad.
En ese instante un escalofrío involuntario recorrió todo mi ser y no pude
evitar que la bilis subiera a mi garganta.
Sentía
como si alguien estuviera jugando a las máquinas tragaperras con mi cerebro,
hurgando entre mis heridas y ahogando entre sus dedos lamentos del pasado que
hacían que me sintiera sumergiéndome desnuda en un mar de lágrimas y recuerdos
viudos de caricias, preñados de silencios por todas las cajas de Pandora que
una vez se abrieron, y sabiendo que las pesadillas son mucho más crueles cuando
son en vida. Sintiéndome como si me hubiera jugado todo a una sola carta y
hubiera perdido cuando aún ni siquiera había comenzado la partida.
En ese instante, aprovecho un segundo de tregua
y escapo como puedo de este centrifugado de recuerdos, mientras lo hago, una
extraña voz me grita: " Nos vemos en las trincheras ", mientras
desapareces, la hiel de mi interior muere con tu pensamiento y entonces me
despierto, con ojeras de dos noches seguidas y con ganas de arrancar las
estrellas y devolverlas al cielo hechas jirones, sin nadie al lado que me
dijera cuantos dolores de cabeza necesito aún para olvidarme de aquella
violación.
Me
siento herida, pero no de muerte. ¿Loca? ¿Insana? ¿Perturbada? Tal vez si, pero
no más que el resto, no más que tú y dándome cuenta que la locura es necesaria
para sobrevivir en un mundo como este.
P.D. Hay pocos momentos... pero cuando los hay tus alas negras vuelan hacia mí.
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