He tenido excesivas pesadillas en los últimos tiempos, demasiadas como para tener miedo a la hipocondría a estas alturas.
A partir de ahora, cada vez que tenga alguna pesadilla no gritaré
Ahora me dedico a escribir mi
propia Biblia, y ni por esas entristezco. A pesar de que vivo en el Paraíso de
los pies fríos y los labios morados de pedir perdón (y otras cosas).
Ya que te asomas a él, tengo
una ventana bien grande a la que echar las culpas de mi impaciencia.
Ahora cada día resulta un
experimento, por eso te invito a venir conmigo al mundo de los ideales, está
justo aquí al lado, a nuestros pies, siempre un poquito a la izquierda, cerca
del suelo.
El destino fue en su momento
revelado. Si aceptas la invitación, la paranoia y la angustia quedarán atrás,
veladas…. También lo harán las sábanas limpia-lágrimas y las almohadas
ahoga-llantos de ojos ciegos que lloraban por verte. Aprovecha ahora que tengo
exceso de confianza, aprovecha porque no sé cuanto me durará esta euforia, este
disparatado intento de darle sentido a nuestra vida.
Aquí es todo mágico, y quiero
guardarlo en los cajones de mi memoria. Hagamos miles de planes, cumplamos tan
solo los que podamos, el caso es movernos.
No esperaré que cada uno de
nosotros se comporte como correpsonde a sus personajes.
Llenaremos de apuntes los
cuadernos que nadie se molestará en leer jamás. Disfrutaremos de la delicia del
silencio acompañado. Destrozaremos las putas margaritas con cada corte de
mangas.
Es maravilloso que nada sea
definitivo, que exista el delicioso derecho cambiar de opinión…
Si una cosa tengo clara es que
no quiero pertenecer a ese tipo de personas que viven siempre en la sala de
espera de la felicidad. A esas personas que siempre portan miradas mordaces y
se encuentran atrapadas en sí mismas. personas que no son capaces de mantener
la boca cerrada, pero si el culo bien apretado y repleto de absurdos
prejuicios. Vale ya de corrupción camuflada de personas formales, todo está
montado por una gran compañía de teatro, pero no se dan cuenta que actuar no
sirve de nada. Para ellos los clavos ardiendo ya resultan casi hasta
confortables. La vieja Europa se tambalea y nosotros saltamos. Eso de jugar al
ratón y al gato con el tiempo es algo que nunca me ha llamado demasiado la
atención, llega un momento en que ya no estás segura de quien es el ratón y
quien es el gato o donde se encuentra la salida para poder salir a respirar un
poco de aire fresco.
Yo prefiero sentirme un poco
yonki, un poco alcohólica, un poco sucia… Después de todo, todo artista
tiene su camerino donde reposar…
Nosotros ya hemos habitado la
lisergia, y añoramos ahora la humildad.
Aunque ando desorientada por
estos páramos de penurias mentales, siento la necesidad de pegar estas
bocanadas cargadas a partes iguales entre furia y ternura.
Esto es solo el avance del
incio de un libro, una revisión de los pasados sucesos sin mentarlos. Ya
regresaré a escribir los mandamientos decisivos.
Aunque ya sabes que me gusta
dedicarme a escribir historias sin principio ni final…

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internacionales.
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